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domingo, 2 de marzo de 2014

Una escena de cocina.


          En la pintura española del siglo XVII, no faltan nombres de reconocidos artistas que realizaron obras básicamente realistas, predominando los temas religiosos, retratos y bodegones (estos últimos considerados en ese momento como un arte menor). José de Ribera, Francisco Ribalta, Francisco de Zurbarán, Alonso Cano, Bartolomé Esteban Murillo, Francisco de Herrera, Juan de Valdés Leal, Antonio de Pereda y entre otros, como no, el máximo representante de la pintura barroca española Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1599, Sevilla, España – 1660, Madrid, España).
Velázquez realizó una serie de lienzos que lo consolidan como pintor universal (“Las Meninas”, “Las Hilanderas”...); sin embargo nos vamos a centrar en uno de sus bodegones “Vieja friendo huevos”, escena que pinta un joven Velázquez, a los 19 años, en su etapa sevillana.

Vieja friendo huevos. Oleo sobre lienzo National Gallery, Edimburgo

En primer plano, una anciana sentada fríe huevos en un anafe. (Existe la teoría de que los huevos no se estén friendo sino que se trate de huevos escalfados). En su mano derecha sostiene una cuchara de palo y en la izquierda un huevo, que se dispone a cascar en el borde del recipiente. Su mirada se dirige hacia un muchacho que porta un frasco de vino y un gran melón de invierno. 
 
Velázquez elige los huevos, el melón y el vino como elementos culinarios principales, aunque también podemos ver sobre una mesa, la imagen de una cebolla y un par de guindillas o pimientos secos. Productos, todos ellos, frecuentes en esta época. 
 
Detalle del anafe
Los huevos eran muy consumidos, y  recomendados sobre todo para niños y  enfermos. De ello, existe constancia en libros de cocina del momento. Hernández Maceras publica “Libro de Arte de Cocina” donde cita hasta ochenta y una receta en la que aparecen los huevos. Francisco Martínez Montijo (cocinero de Felipe IV) escribe unos años más tarde “Arte de cocina, pastelería, bizcochería y conservería” y dedica un subcapítulo a “Algunas maneras de huevos” donde menciona varias formas de cocinarlos: huevos hilados, mexidos, revueltos, arrellados, dulces, en puchero, sopa de huevos escalfados...
Por otro lado, el melón junto a la uva eran las frutas frescas más frecuentes, y el vino la bebida más ordinaria. No solo era considerado una bebida, sino también un alimento y reconstituyente, así lo reflejó Juan de Sorapan en su libro “Medicina Española en proverbios” (1616). El vino más común era el tinto, joven y de baja calidad. También existían los vinos aromatizados (hipocrás), que tomaban sobre todo las mujeres.
Detalle de las guindillas
La cebolla junto con los ajos eran utilizados, incluso en exceso, por las clases más populares para realzar el sabor de sus comidas que eran poco variadas, y en cuanto a los guindillas o pimientos secos eran fáciles de conservar.
Además de estos elementos culinarios, Velázquez nos muestra todo un repertorio de utensilios: platos, vasijas, cubiertos, cacerolas, morteros, jarras e incluso el cesto de la compra con el trapito que se usaba para taparla. 

Detalle del cesto y trapo
Detalle de brillos
El artista pone un especial cuidado en su representación, así podemos apreciar el brillo del cristal del frasco que sostiene el joven. El brillo del metal en el almirez o la sombra que proyecta el cuchillo apoyado en un cuenco. 

Detalle de pequeño bodegón sobre la mesa



Tanto personajes como objetos, son representados con un gran realismo, llamando la atención su inmovilidad como si fueran sorprendidos por el objetivo de una cámara fotográfica. Parece ser que Velázquez toma los modelos del natural, la anciana, un personaje humilde pero solemne que va vestida según la tradición, con velo, podría ser su suegra y el muchacho, probablemente fuese un aprendiz que tenía el artista.


Detalle del rostro del joven
Detalle del rostro de la vieja




Velázquez logra captar la representación del relieve y las calidades de los objetos y personajes mediante una técnica de pasta densa, espesa y modeladora, con un dibujo detallado y concluyendo formas con exactitud, tan real que podríamos incluso apreciar la huella del alfarero que ha realizado los objetos cerámicos. 
Utiliza tonos ocres, terrosos, amarillos oscuros y rojos cálidos y una luz directa con fuertes contrastes que ilumina una parte del cuadro y deja oscurecido el resto; una iluminación claramente tenebrista influencia de Ribera (conocedor directo de Caravaggio). Tanto luz como color participa en la composición excelente de la obra, una composición oval donde destaca los diferentes puntos de luz ( el cesto con el trapo que hay colgado, la cabeza del joven, sus manos con el melón y la botella, la cazuela con el anafe, la mano derecha de la anciana, el caldero de cobre, la cabeza de la vieja con el velo, la blancura del huevo de su mano izquierda,...).
Pero los bodegones velázqueños van mas allá de lo que el sentido de la vista pueda percibir. Ese reflejo de la realidad tan cercana y clara, esconde un gran número de enigmas, siendo varias las lecturas e interpretaciones que se hacen de su obra. No se trata de una simple escena de cocina que muestra objetos y personajes, sino que estos son usados para narrar una historia con intención alegórica o moralizante.
La intención de Velázquez en esta obra no está clara.
Hay quien afirma que se podría tratar de una obra de carácter moralizante sobre el matrimonio; por varias razones.
En primer lugar la obra fue realizada con anterioridad al matrimonio del artista (pudiéndose tratar de un regalo para la familia de la novia que era hija de Pacheco, maestro de Velázquez). En segundo lugar, aparecen una serie de elementos como el huevo y el melón, que en la época, se relacionaban con el matrimonio en el refranero popular.
Otra de las interpretaciones que se hacen de la obra es que se podría tratar de una alusión a la juventud y a la vejez. La vieja representa la experiencia y el joven la inocencia.
Y por último hay opiniones de que con este lienzo, el artista hace una alegoría al sentido del gusto (hay que tener en cuenta que la representación de frutas en este momento eran asociadas a los sentidos, aunque también a los vicios y virtudes).
Para concluir, podemos decir que tanto  en la obra "Vieja friendo huevos” como en los demás bodegones realizados por  Vélazquez  en su etapa sevillana, son una serie de obras hechas no solo para ser contempladas , sino para ser leídas por el que las mira, para ser interpretadas e incluso para participar de ellas y a eso es a lo que os invito, a que participéis de los siguientes bodegones velázqueños, mirando no solo lo que los ojos muestran.
El almuerzo” o “Tres hombres a la mesa”. Museo del Hermitage, San Petersburgo.



Almuerzo de campesinos” . Museo de Bellas Artes, Budapest.



Los tres músicos”. Gemäldegalerie, Berlín.



La Mulata también conocida como La Cena de Emaús o La Sirvienta. National Gallery, Dublín.



Cristo en casa de Marta y María. National Gallery, Londres.



El aguador de Sevilla. Wellington Museum, Londres.


Dos jóvenes a la mesa. Wellington Museum, Londres.



Dulce Sánchez
Dto de Dibujo
IES Alfonso XI
Alcalá la Real (Jaén)


1-¿Qué fruta aparece en la obra conocida como “La vieja friendo huevos” de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez?
a- Uvas.
b- Melón.
c- Sandía.
d- Manzanas.

2- Velázquez es un pintor que pertenece al siglo …
a- XX
b- XV
c- XVII
d- XIX

3- La forma de iluminar que utiliza Velázquez en su obra “La vieja friendo huevos” se denomina...
a- Mágica.
b- Contraluz.
c- Tenebrista.
d- Realista.

4- La obra “La vieja friendo huevos” es realizada por Velázquez en su etapa...
a- sevillana
b- madrileña
c- desconocida
d- de viajes a Italia

miércoles, 12 de febrero de 2014

Mirar un cuadro y... cocinar un plato (III)


La Cocina  adora los productos de temporada y espera, con paciencia, el momento preciso para deleitarse con verduras, caza, setas, frutas,…propias de cada estación del año.

"Mes de abril", óleo de Francisco Barrera, colección particular


Con Francisco Barrera  (Madrid, 1595 - 1658) vamos a continuar nuestro estudio del Bodegón barroco español. Su atención a los frutos del campo relacionados con los meses y la estaciones del año ha llevado al crítico gastronómico Ángel E.Carrascosa a decir: "Si en la Historia de la Pintura, el bodegón es el género más relacionado con el mundo de la gastronomía, el pintor que mejor ha reflejado en sus cuadros los productos de temporada es, sin duda alguna, Francisco Barrera."
Fue un pintor muy famoso en su época, siendo uno de los de mayor actividad en la primera mitad del s. XVII, y disfrutó de gran estimación y prestigio en Madrid entre 1632 y 1657, época de mayor productividad del artista.
"Mes de Mayo", óleo de Francisco Barrera
También fue conocido por el llamado “Pleito Barrera”  cuando en 1640 ganó un pleito sobre la imposición de derechos y alcabalas que obligaban a pagar a los pintores por estar considerados como artesanos (1% de las ventas).Barrera demostró que el trabajo de pintor era intelectual y no artesanal, equiparándolo con el de los escritores que estaban exentos.
Sus obras más conocidas y que sabemos que pertenecen a Barrera con toda seguridad son: “Las cuatro estaciones” del Museo de Bellas Artes de Sevilla. La estructura de los cuatro lienzos es similar y consiste en una alegoría, que nos indica en que estación del año nos encontramos y el resto del espacio repleto de productos propios de la temporada.

"Primavera" - Museo de Bellas Artes de Sevilla

La primavera está representada por Flora, diosa de las flores, y entre los alimentos vemos patos, tórtolas, cordero, congrio, lampreas, bacalao, salmón, anguilas, arenques, espárragos, coliflor, alcachofas, zanahorias, habas, puerros, cerezas, manzanas y requesón. 



 "Verano" - Museo de Bellas Artes de Sevilla
En El verano aparece un muchacho con una gavilla de trigo sobre los hombros. 
Entre los alimentos vemos liebres, pájaros, un pato, truchas, gallinas, fiambres, jamón, empanadas, repollos, berenjenas, manzanas, ciruelas, higos, barquillos, miel y una jarra de limonada. 



 "Otoño" - Museo de Bellas Artes de Sevilla
La representación de El Otoño gira alrededor de la vendimia. En primer plano un joven coge uvas de una parra y las carga en un borrico. En el estrado vemos caza, pesca y frutas propias de la estación otoñal: conejos, aves, tencas, uvas, manzanas, granadas, melocotones, peras, cardo, repollo, ajos, cebollas, pimientos y una jarra posiblemente llena de vino.


 "Invierno" - Museo de Bellas Artes de Sevilla

Un anciano calentándose las manos en la lumbre nos indican que estamos en El Invierno. La matanza está representada por un cerdo abierto en canal y embutidos colgados. También vemos pollos, repollos, zanahorias y un pavo, así como rosquillas, mazapanes, turrón, almendrados, naranjas,manzanas y una olla para hacer mermeladas y compotas.


Nuestra receta de hoy se centra en los productos del cerdo, típicos de la temporada de invierno en España. Vamos a guisar:  

POTAJE DE INVIERNO
Un plato rico y completo con garbanzos, costilla de cerdo, tocino, acelga, espinacas y otras hortalizas de temporada.
                                                                                                                                                        


Ingredientes para 4 personas:
250 g de garbanzos
400 g de costilla de cerdo
200 g de tocino fresco
2 huesos de cañada
1 hoja de acelga
100 g de espinacas
1 cebolleta
1 cabeza de ajo
1 zanahoria
1 patata
1 pimiento verde
agua
aceite de oliva
sal
pimienta
1 hoja de laurel
1 cucharadita de azafrán


Elaboración:
Poner a remojo los garbanzos la víspera. Introducir la costilla, el tocino y los dos huesos de cañada en una olla rápida con abundante agua hirviendo. Desespumar y añadir el laurel, el azafrán, unos granos de pimienta y sal.
Añadir la zanahoria pelada, la cebolleta y el pimiento verde troceados. Separar las pencas y las hojas de la acelga. Picar todo y añadirlo. Pelar y trocear la patata y agregarla. Incorporar la cabeza de ajos entera y sin pelar y las hojas de espinacas. Escurrir los garbanzos y añadirlos. Tapar y cocinar durante 20 minutos a partir de que empiece a salir el vapor.
Retirar la carne, el tocino, los huesos de cañada, los ajos y los huesos de cañada a un plato. Trocear el tocino y las costillas. Pelar los ajos. Retirar el tuétano del hueso de cañada. Regar todo con un chorrito de aceite.
Servir los garbanzos con la carne, las verduritas y los ajos, y ...¡a comer!


Mónica Vargas
Dto Dibujo
IES Alfonso XI
Alcalá la Real (Jaén)



1ª- La cocina que utiliza los productos propios de cada estación se llama...
a- Cocina tradicional
b- Cocina de autor
c- Cocina de temporada
d- Nouvelle cuisine

2ª- En 1640 el  pintor de Bodegones Francisco Barrera ganó un pleito sobre la imposición de un impuesto el cual obligaba a los pintores de su época a pagar un 1% del valor de los cuadros que producían. ¿Qué motivo se argumentó para solicitar la exención del pago de éste impuesto?
a- Que los artistas pertenecían a la clase social más alta de la sociedad
b- Que los artistas realizaban un trabajo intelectual al igual que los escritores
c- Que los artistas ya pagaban otros impuestos al comprar sus materiales de pintura
d- Que los artistas necesitaban no ser molestados por motivos administrativos, que les distraían de su trabajo.

3ª- La estructura de los cuatro lienzos de "las cuatro estaciones" de Francisco Barrera  consiste en una alegoría con un personaje que nos indica en que estación del año nos encontramos y el resto del espacio repleto de productos propios de la temporada.¿Qué personaje aparece representando al verano?
a- Un muchacho con una gavilla de trigo sobre los hombros
b- Un muchacho bañándose en un rio
c- Una muchacha tomando el sol
d- Una muchacha cogiendo fruta

La estructura de los cuatro lienzos de "las cuatro estaciones" de Francisco Barrera  consiste en una alegoría con un personaje que nos indica en que estación del año nos encontramos y el resto del espacio repleto de productos propios de la temporada. ¿Qué personaje aparece representando al invierno?
a- Un anciano matando un cerdo
b- Una muchacha trabajando en el campo
c- Un muchacho recogiendo aceitunas
d- Un anciano calentándose las manos en una lumbre

martes, 4 de febrero de 2014

Mirar un cuadro y...cocinar un plato (II)


Continuamos nuestra serie analizando la obra de otro artista del Barroco español.
Nos referimos a uno de los pintores de bodegones más exquisitos de la Europa del siglo XVII: Juan Fernández "El Labrador".  
Existe constancia de que el artista vivía a las afueras de Madrid, en pleno campo, y que acudía a ella periódicamente con sus lienzos para venderlos a los coleccionistas más distinguidos de la Corte. Este estilo de vida rural fue lo que dio origen a su seudónimo “ El Labrador”, por el que era conocido entre sus contemporáneos.
Activo en Madrid entre 1630 y 1636, se trata de uno de los artistas más desconocidos, tanto dentro de este género pictórico, como de la historia de la pintura barroca española.
Cuatro racimos de uvas colgando. Hacia 1630.Óleo sobre lienzo,45x61 cm, Museo Nacional del Prado





Los racimos de uvas son objeto preferente de representación en el género de la naturaleza muerta o bodegón desde su origen, a fines del siglo XVI y principios del XVII. Con ellos los artistas podían demostrar su maestría captando sus calidades, estructura o madurez. 

 Los racimos del Labrador, minuciosamente detallados, aparecen suspendidos en la oscuridad, violentamente iluminados y eliminada toda referencia espacial.
A través de esa técnica alcanza una gran capacidad individualizadora, que le permite no sólo precisar las distintas variedades a las que pertenecen las uvas, sino también su diferente estado de maduración.
Bodegón con uvas, manzanas, nueces y jarra de terracota, c. 1633. Óleo sobre lienzo,
62,5x 46,5 cm
“Bodegón de uvas, bellotas y copa de manzanas”
Presta una atención pormenorizada al describir las calidades de la superficie de la piel de las uvas, remarcando su aspecto traslúcido, el color diferente de cada una y su recubrimiento céreo o “pruina” que la naturaleza proporciona a este fruto para su protección.
Llega incluso a representar las uvas que han perdido su jugo y se han convertido en pasas y alguna mosca atraída por su dulzor.

Bodegón con uvas, membrillos y frutos secos perteneciente a la colección de la reina Isabel II de Inglaterra 1632. Óleo sobre lienzo, 83 x 68.4 cm. 


 
 Sus bodegones son sencillos y realistas frente al furor barroco de composiciones más complicadas. Podemos observar la cercanía estilística al naturalismo de autores como Sánchez Cotán, artista protagonista de nuestro anterior artículo.


  Las composiciones del Labrador se resisten a la catalogación. Los frutos cuelgan de no se sabe bien dónde en escenas en penumbra, en las que una potente luz fría delimita las formas. 
El resultado produce un efecto que le vale el apelativo de “Zeuxis moderno”, en referencia al pintor clásico que elevó la uva a la categoría de arte y al que ya habíamos nombrado por ser un referente para los pintores de bodegones.
  

En ésta ocasión vamos a elegir  la uva como protagonista de nuestra receta. 
La uva de la variedad  Moscatel es la mejor y más popular variedad de uva de mesa en España, debido a su suculento sabor dulce, aroma y belleza. Es una uva de grano grande, redondo y muy liso, con la piel blanca, negra o roja. Todos los tipos de uva Moscatel presentan semillas.





Éste es un delicioso plato tradicional en el recetario español con un toque diferente: Migas con uvas.

Ingredientes
  • Para 4 personas:
  • 300 gr. de uvas 
  • 350 gr. de pan de hogaza (del día anterior)
  • 100 gr. de panceta
  • 50 gr. de chorizo
  • 1 puerro
  • 1 zanahoria
  • 1 cebolleta
  • 5 dientes de ajo
  • agua 
  • aceite de oliva
  • sal
Elaboración 
Para hacer el caldo, limpia, pela y corta la cebolleta en 4 partes y colócala en un cazo con agua. Limpia y trocea la zanahoria y el puerro y añádelos. Introduce 2 dientes de ajo sin pelar, sazona y deja hervir durante 15 minutos. Reserva.
Corta el pan en rebanadas y colócalas en un plato. Con ayuda de un cacito, riega el pan con el caldo, tápalo con un paño limpio y deja que repose.
Pela y pica los otros 3 dientes de ajo y dóralos en una sartén con un chorrito de aceite. Pica la panceta y el chorizo, añádelos y rehoga bien. Escurre con una espumadera y reserva en un plato. Desgrasa el aceite de la sartén, desmenuza el pan con las manos sobre el aceite caliente y deja sofreír durante 15 minutos sin dejar de remover. Añade la panceta y el chorizo y mezcla bien. Termina de cocinar a fuego fuerte para crear una costra por debajo. Reserva.
Lava las uvas, retira los rabitos y saltéalas en una sartén con un chorrito de aceite. Sirve las migas y coloca encima las uvas.
Antes de comprar las uvas, agita el racimo muy suavemente. Los granos deben permanecer en su sitio, y si cae alguno es que la uva está demasiado madura.

 Mónica Vargas 
Dto de Dibujo
IES Alfonso XI

1ª ¿ Cúal es el objeto preferente de representación en las naturalezas muertas, desde su origen a fines del siglo XVI y  principios del XVII?
a- Manzanas
b- Racimos de uvas
c- Piezas de caza
d- Flores

2ª Adivina la frase correcta.Los Bodegones de Juan Fernández " El labrador" se caracterizan porque los objetos inanimados aparecen frecuentemente ...
a- Iluminados con luz artificial
b- Sobre un fondo de colores cálidos
c- Con un paisaje en perspectiva al fondo
d- Suspendidos en la oscuridad

3ª-¿ Cómo se llama el recubrimiento céreo que la naturaleza brinda a las uvas para su protección?
a- Prúrito
b- Pruina
c- Cerumen
d- Cera de la fruta

4ª- La uva de la variedad Moscatel es la mejor y más popular variedad de uva de mesa en España por...
a- Su suculento sabor dulce, aroma y belleza.
b- Su  peculiar forma ovalada y color rojo
c- No presentar pepitas
d- Su piel ligeramente arrugada y de tamaño pequeño

jueves, 30 de enero de 2014

La Gran Cocina daliniana.

      Exuberante, extravagante, excéntrico, desmesurado, provocativo, incontrolable e imprevisible son calificativos que se le pueden atribuir a uno de los grandes genios más polémicos y polifacéticos del arte contemporáneo “ Salvador Dalí ” (1904 Figueras, España -1989 Figueras, España).
      Pintor, escultor, novelista, poeta, diseñador, crítico y trabajó junto a cineastas, modistos, orfebres, músicos, arquitectos y también con cocineros.

      De esta colaboración con cocineros salió a la luz un libro de cocina    “ Las Cenas con Gala ”
"Las Cenas con Gala" libro publicado por Dalí a los 68 años.
      Dalí se metió en los  fogones con este recetario de  lujo en el que presentó 55 recetas, 21 de las cuales eran de los chefs  de algunos de  los más famosos restaurantes parisinos 
Fotografía de Dalí incluida en el libro "Las Cenas con Gala"
(Maxim's, Lasserre, Le Buffet de la Gare de Lyon y La Tour d'Argent), y otras como no podía ser menos, imposibles de preparar, como cocinar un ave viva sin que llegue a morir. Lo ilustró con imágenes llenas de fantasía e imaginación, propias del surrealismo de Dalí e incluso llegó a inventarse términos tales como “gastro estética”.
      Dalí trabajó las imágenes de dos formas diferentes, por un lado realizó una serie de litografías y por otro una serie de fotomontajes.
      En las 25 litografías, Dalí reinterpretará “Los sueños caprichosos de Pantagruel” (novela atribuida a Rabelais), con un dibujo extraordinario, lleno de detalles, líneas puras que deforman las dimensiones reales de los personajes, como podemos ver en algunas de ellas.
 
 

 

     En los fotomontajes, platos exóticos, huevos-crustáceos, primeros platos, carnes, caracoles-rana, pescados-mariscos, caza-aves, cerdo, vegetales, afrodisíacos, postres-repostería y entremeses, que son los 12 capítulos en los que se divide el libro, se convierten en un auténtico teatro de sueños mediante la yuxtaposición de elementos, creando distintas realidades que seducen a los sentidos y que en algunos casos recuerdan a los bodegones de Giuseppe Arcimboldo.
Algunos de los fotomontajes los vemos a continuación.





 
    Fotomontajes que se convierten en ilustraciones a doble página.

 









      Esta incursión en la gastronomía, a los 68 años de edad, es quizá una de las menos conocidas de Dalí, pues la relación Dalí- Gastronomía queda patente con anterioridad, en muchas de sus obras. El pan, las chuletas, la langosta, los huevos, el queso..., fueron símbolos y fuente de inspiración. Comentar todas sus obras es imposible, pero mostrar alguna de ellas es imprescindible.

Persistencia en la memoria” (1931) Museo de Arte Moderno de Nueva York, Nueva York. Estados Unidos. 
Como el mismo Dalí explica, los relojes no son otra cosa que el queso camenbert del espacio y el tiempo. 



Huevos fritos en el plato sin el plato” 1932 The Salvador Dalí Museum, San Petersburgo,Rusia.
El artista en la imagen fantasea con la sexualidad, simbolizando la impotencia.



Gala con dos chuletas de cordero en equilibrio sobre su hombro” 1933 Fundación Gala-Salvador Dalí Teatro-Museo Dalí Figueres, Girona, España.
 En esta obra Gala, la musa de Dalí, la mujer que le acompañará toda su vida, es equiparada a las chuletas. En mismo autor confiesa que le gustan ambas cosas, y por lo tanto,  no ve ningún problema para representarlas juntas en un mismo cuadro.



 “Teléfono-langosta” 1936,Tate Modern, Londres. Madrid).
 Las langostas y los teléfonos tenían connotaciones sexuales para Dalí  no hacía mas que  una analogía entre la comida y el sexo.


 “Canibalismo de otoño” 1936-37 Tate Gallery, Londres. 
En esta obra se relaciona la muerte con lo comestible.
 


La cesta de pan” 1945 Fundación Gala-Salvador Dalí Teatro-Museo Dalí Figueres, Girona, España. 
Representación hiperrealista de una cesta de mimbre con un trozo de pan. Dalí dijo:" He aquí una pintura sobre la que no hay nada de decir , el enigma total ".



Última Cena” 1955 National Gallery (Washington). 
El pan es el protagonista del lienzo, ya que junto con el vino es el único alimento que aparece sobre la mesa.


      Para terminar, que mejor que con sus propias palabras, donde reflexionaba sobre el acto de comer y las sensaciones y sentimientos que le producían la comida.
      “Toda filosofía se verifica en el arte de comer. Un hombre se manifiesta tal cual es cuando tiene el tenedor en la mano. La aristocracia de la Gran Cocina me ha seducido siempre. A los seis años quería ser cocinero. A los siete quería ser Napoleón. Mi ambición no ha hecho más que crecer; ahora sólo quiero ser Salvador Dalí. Para mí, los preparativos de las comidas constituían una fuente de profunda satisfacción, con los olores de los fogones, de las especias, del vinagre, de las frituras, que flotaban como promesas donde se reunían las moscas. Los ojos se me llenaban de espumas de cremas, de claras de huevo batidas, de materias orgánicas chorreantes, fluidas y blandas....”


Dulce Sánchez
Dto de Dibujo
IES Alfonso XI
Alcalá la Real (Jaén)


1- Las obras de Salvador Dalí son consideradas...

a- Cubistas
b- Abstractas
c- Surrealistas
d- Dadaístas


2- ¿Cómo se conoce el libro de cocina que escribió Salvador Dalí?

a- Las Cenas con Gala.
b- Los sueños caprichosos de Pantagruel.
c- Persistencia en la memoria.
d- Cocinando en el Maxim's


3- ¿Con qué ilustra Dalí su libro de cocina?

a- Con litografías y fotomontajes
b- Con fotografías de paisajes.
c- Con fotografías de cocineros.
d- Con linóleos y fotografías.

4- En la obra de Dalí "Persistencia en la memoria” la forma que adoptan los relojes blandos es la de...

a- El mousse de chocolate.
b- Una gelatina neutra.
c- Un líquido derramándose.
d- El queso camembert.